“Vivimos en sociedades avanzadas donde existen distancias enormes en rentas y riqueza. El privilegio se concentra de forma excesiva, mientras parados y pobres se contabilizan por millones. Y es que no se puede separar crecimiento y justicia. Ni se consigue aplastar la dignidad humana hasta el infinito. El patrimonio de las minorías selectas puede engordar a costa del mileurismo, pero retorcer las contradicciones básicas no parece un comportamiento inteligente”.
Que los ricos son cada vez más ricos es una verdad incuestionable. Las fortunas más excelsas no se registran ya en millones, sino en miles de millones de euros, como nos recuerda la revista Forbes. El sistema genera y legitima estas diferencias, mientras su afloramiento mediático provoca envidia y confusión. Unos dicen que esas diferencias son el fruto del esfuerzo humano, de la asunción de riesgos y de la potencialidad que rodea a la libre empresa; otros piensan en los mercados sin reglas, en los paraísos fiscales y en la angustia creciente de los salarios menguantes. En todo caso, el silencio es excesivo, la confusión permanece y no se prevén debates al respecto”.
http://www.lavozdegalicia.es/opinion/2010/03/30/0003_8388144.htm
